Nació el 23 de mayo de 1959 en la ciudad de Santo Domingo.
Filósofo, poeta, ensayista, pintor, promotor cultural y maestro. Realizó estudios de pintura en la escuela de Bellas Artes con Rosa Tavárez, Amable Stérling y Cándido Bidó e inició la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD). Trabajó en la revisión de catálogos y auxiliar de biblioteca en la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU); también en el Museo de Arte Moderno en el área de publicaciones; en la Fuerza Aérea Dominicana como profesor de literatura y español y en el Ministerio de Cultura como promotor cultural.
Víctor Bidó forma parte de la denominada Promoción del 80 (Ochentistas), compartiendo espacio con poetas de la talla de Manuel García Cartagena, Rafael Hilario Medina, Dionisio de Jesús y José Alejando Peña, entre muchos más. Ha dictado conferencias en el área infantil de la Biblioteca Nacional Pedro Henríquez Ureña (BNPHU) y en las comunicades de Puerto Plata y Santiago de los Caballeros.

En el haber bibliográfico de Víctor Bidó podemos encontrarnos 7 poemarios publicados, que responden a los títulos de Cuadernos de condenados, Poema de la tortuga, Suma presencia, Territorio de las nubes, Al otro lado de la mirada, La vuelta a la tuerca y Cuando mis manos me despiertan. Sus ensayos han sido publicados en diferentes medios de comunicación, cuentos como “Isla Abierta” del periódico Hoy y en el suplemento cultural del periódico Listín Diario que editaba el Carlos Francisco Elías, en la revista del desaparecido diario La Noticia que coordinaba Mateo Morrison y en una revista especializada que dirigió Víctor Villegas. Su obra literaria ha sido reseñada por importantes antologías, así como en el Gran diccionario de la literatura dominicana que dirige Franklin Gutiérrez. Lleva un diario desde hace más de 20 años y actualmente tiene inédito un nuevo poemario que está casi listo para ser impreso.
Víctor Bidó ha recibido múltiples elogios a su trayectoria, entre los que podemos mencionar una calle que le fue dedicada en la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2015; un reconocimiento de parte de la Cámara de Diputados en el 2005, simultáneamente con otros colegas suyos.
El poeta y ensayista José Enrique García estima que Víctor Bidó posee un gran dominio técnico del verso y la composición.
El escritor Amable Mejía considera que existen poetas que alteran nuestra manera de percepción de la realidad, que se leen y se releen una y otra vez buscando que el lector dé con su propia experiencia de vida para cotejarla con la del poeta que está leyendo, pero Todo es cuestión de tiempo para crecer con dicho poeta, con su manera de entender la realidad trascendente que es escribir. El poeta Víctor Bidó influye al alma, y el alma se toma su tiempo para ser asimilada; su poesía ha sido escrita para pensar; es una poesía que prolonga transformar al hombre, en este caso, al lector.
El escritor y crítico literario José Rafael Lantigua opina que Víctor Bidó es una de las voces más singulares y mejores dotadas de la promoción ochentista. Sus credenciales son suficientes para incorporarlo al grupo de las tres o cuatro voces claves de este grupo generacional, pues él posee más de 40 años siendo servidor público, más de 25 como maestro en el colegio de la Fuerza Aérea Dominicana, más de una década como gestor cultural y su calidad escritural así lo posicionan.
El escritor Manuel García Cartagena asegura que la poesía de Víctor Bidó hace diana justo en el centro de este mundo subjetivo, y al acertar nos pide que respondamos a una pregunta inmensa: ¿Qué mundo es este en el que vivimos, en donde, al parecer? , ¿hay cada vez menos espacio para la poesía?
Finalmente, el poeta y ensayista Basilio Belliard expresa que Víctor Bidó crea un mundo de soledad, de sordidez, poblado más de crepúsculos que de auroras, menos de luces que de sombras, y donde la oscuridad triunfa sobre la claridad, la noche sobre el día. . O, más bien, articulada entre los claroscuros de las palabras y sus representaciones. En cierto sentido, hay menos memoria que olvido y un viaje sin retorno, en que el ser poético abre las puertas de las percepciones, a cambio de naufragar en el territorio del insomnio, la culpa y el dolor. Este universo de símbolos y emblemas, que puebla y habita la sensibilidad de este poeta, se caracteriza por la aflicción, el adiós y la resaca del mundo. Son visiones, contemplaciones y experiencias transformadas o transfiguradas en hondas y, a la vez, sobrias reflexiones del hombre y su destino, es decir, de la vida que se diluye en la muerte.
Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS con un poema de Víctor Bidó:
Oda a la mujer
Mujer,
desde tu ventana se ven las espadas marinas
de los enamorados perforados en la guerra,
ellos traen torcidas armas que jugaron
a los naipes del cielo.
Sin sentir la muerte en sus sombras,
Cruzaron el ala nocturna:
Ellos devuelven el sudor amado de tus brazos,
el reír hambriento de tu pecho
como ráfagas de fruto en el corcel
de la mirada de un niño feliz y muerto.
Mujer,
saludos, palmadas, retiro, memoria de abejas,
cristal de niña de furia dejan en los abalorios
aquellos que sacrificaron la esperanza
para darle la vida en la brevedad de la caricia.
¡Oh, eres, verdor del trueno!
en los campanarios del verano!
En ti está el humo
de tus amados muertos.
Por Ramón Saba