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oh6 DE MAYO Rafael Grossi, director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), viajó a Teherán y se reunió con Hossein Amirabdollahian, ministro de Asuntos Exteriores de Irán. Menos de dos semanas después, el 19 de mayo, Amirabdollahian murió en un accidente de helicóptero que también se cobró la vida de Ebrahim Raisi, el presidente de Irán, entre otros.
Sus muertes arrojan a la esclerótica teocracia iraní a un momento de confusión e incertidumbre, con implicaciones de largo alcance para el programa nuclear del país. Grossi, recién llegado de su viaje a Irán, habló recientemente con El economista sobre el expediente nuclear iraní, así como sobre los otros asuntos de su prohibitiva lista de cosas por hacer, desde la planta de energía nuclear de Zaporizhia en Ucrania, ocupada por Rusia, hasta la “creciente atracción” de las armas nucleares en todo el mundo.
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