[ad_1]

Una Rosalía rota por un amor que se marchó, una Rosalía contando la crónica de sus últimos tiempos, una Rosalía flamenca y herida. Así se presentó la catalana para inaugurar la gala de los grammy latinos celebrada esta noche en Sevilla. Justo a continuación salió Shakira a recoger uno de los premios gordos, a mejor canción pop, por Sesiones de música Bzrp, vol. 53 con Bizarrap. Ese tema de rabia contra su expareja. Dos mujeres mostrándose fuertes y vulnerables a la vez. Un comienzo de alto voltaje.
Con un vestido negro, de luto, rosalia cantó con una daga en el corazón lo más flamenco que sintió, justo el Día Internacional del Flamenco, el 16 de noviembre. Se derrumbó interpretando Se nos rompió el amor, que el maestro Manuel Alejandro escribió para Rocío Jurado y que la chipionera incluyó en su disco Paloma brava. Estuvo acompañada la catalana por un numeroso grupo flamenco de guitarristas y palmeros, todos sobre un atrezo plastificado, creando esa imagen entre la tradición (el flamenco) y lo pop (el plástico) que conforma la esencia de este artista. Cantó bien la catalana, cogida por la congoja. ¿Lloró? Es posible. Y sobre todo demostró que dentro de esa rotunda modernidad (o quizás por eso) lo que lleva dentro es una folclórica valiente y dispuesta a entregarse al arte desde las entrañas.
Especialista en intuir los momentos claves y aprovecharlos, fue precisamente en unos Grammy Latinos donde Rosalía puso la primera piedra desde la que edificó su imperio. Fue en 2017 en Las Vegas, en la cena que se ofrece a la Persona del Año justo el día antes de la gala. El homenajeado elige a unos invitados para que interpreten canciones de su repertorio. Sanz escogió a Juanes, Camila Cabello, Alejandro Fernández, Natalia Lafourcade, Mon Laferte y Rosalía. Con un vestido rosa trufado de pedrería, la catalana interpretó una versión flamencada del tema de Sanz Cuando nadie me ve. Toda la industria musical estaba allí y quedó impresionada por la personalidad de la cantante casi desconocida que estaba en el escenario. Recordemos: era 2017 y Rosalía solo tenía un disco, Los Angeles. Faltaba un año para El mal querer. Pero allí comenzó el despegue.
Ayer, ya convertida en una estrella mundial, eligió un vestido negro palabra de honor firmado por Schiaparelli similar a otro de Jurado que se encuentra en su museo en Chipiona. El cuerpo flamenco que la acompañó a las palmas lleva ensayando desde hace un mes y con la cantante catalana desde el 12 de noviembre. Este mismo jueves estuve ensayando a las 9 de la mañana. Rosalía alteró algunas frases de la mítica canción de la Jurado. Al final cantó se nos rompió el amor “de no usar”, y no “de tanto usar”. Y se fue, dejando a la audiencia traspuesta.
Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
babelia
Las novedades literarias analizadas por los mejores críticos en nuestro boletín semanal
[ad_2]
Source link