Los nuevos bombardeos del ejército israelí sobre el sur de Gaza causan al menos 20 muertos

Los nuevos ataques aéreos israelíes en la zona de Rafah, en el sur de Gaza, han alcanzado tres casas y han matado a al menos 20 palestinos, según han dicho este martes funcionarios del Ministerio de Sanidad de Gaza. Decenas de millas de palestinos desplazados por los combates en el norte y en otras ciudades del sur llevan semanas hacinados en Rafah, en la frontera de la Franja con Egipto, para escapar de los bombardeos israelíes más al norte, a pesar de que tampoco allí están seguros, ya que Israel ha bombardeado esta zona de forma repetida.

A primera hora del este martes, los residentes de Jan Yunis, una ciudad situada también en el sur de Gaza, han informado de que hay intensos tiroteos entre milicianos de Hamás y las tropas israelíes. Jan Yunis es desde hace semanas una de las urbes más golpeadas en la zona meridional del enclave por los bombardeos israelíes y el fuego de artillería, pero Israel lleva desde el viernes 1 de diciembre—cuatro terminó la tregua que pactaron con Hamás con la mediación de Qatar, EE UU y Egipto— pidiendo a los civiles que abandonen esta ciudad en dirección a Rafah (más al sur) oa la costa mediterránea. De hecho, Israel ya controla gran parte de Jan Yunis —la segunda ciudad del enclave palestino en población—, considerada por el Estado hebreo un feudo de Hamás. Según han explicado varios residentes a la agencia de noticias Reuters, tanques y aviones israelíes han bombardeado zonas cercanas al centro de la ciudad durante la madrugada.

En el sur del enclave palestino se hacinan ahora unos 1,8 millones de habitantes de los 2,3 que viven en uno de los territorios del mundo con mayor densidad de población. Muchos de ellos, además, ya habían huido del norte al principio de la guerra.

Según el Ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por Hamás —que gobierna de facto el enclave desde 2007 y es considerado una organización terrorista por la UE y Estados Unidos—, más de 19.400 palestinos han muerto y más 52.200 han resultado heridos en la ofensiva israelí desde el 7 de octubre. La operación contra la Franja comenzó en esa fecha tras un ataque de la milicia islamista contra territorio de Israel en el que murieron más de 1.200 personas y unas 240 fueron secuestradas y llevadas al enclave palestino. El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha prometido lograr una victoria total sobre la milicia sunita.

La intensificación de la ofensiva de Israel contra Hamás ha aumentado en los últimos tiempos la preocupación entre los gobiernos y las organizaciones internacionales por el número de muertes civiles, la escasez de alimentos y la falta de bienes básicos. De hecho, Naciones Unidas describió hace unos días la Franja como un “infierno en la tierra”. La ONU lleva semanas advirtiendo de que la entrada de ayuda humanitaria es insuficiente para cubrir las necesidades básicas de la población, que llevan meses viviendo en una situación extrema.

La entrada de ayuda humanitaria está siendo tan escasa que la ONG Human Rights Watch (HRW) acusó el lunes a Israel de usar el hambre como arma de guerra contra los civiles palestinos “deliberadamente” en el marco de su guerra contra Hamás en Gaza.



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