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El asesino confeso de los tres hermanos de Morata de Tajuña (Madrid) se presentó en el cuartel de la Guardia Civil este domingo por la tarde y confesó haber cometido el crimen por “venganza” por el dinero prestado a los Gutiérrez Ayuso. Según su declaración, sus víctimas le debían 50.000 euros. El hombre de nacionalidad paquistaní, 42 años e iniciales DHFC, estuvo viviendo con la familia desde 2022. Este detenido era el sospechoso desde el primer momento porque constaban dos antecedentes por agresiones a la hermana mayor, Ángeles. La primera en enero de 2023 y la segunda en febrero de ese año, cuando la llegó a agredir con un martillo. Entonces fue detenido e ingresó en prisión hasta septiembre de ese mismo año.

Los cuerpos de Pepe, Ángeles y Amelia, de entre 71 y 79 años, fueron hallados en su casa el jueves en avanzado estado de procesamiento. La principal hipótesis de este asesinato desde un principio fue la de un ajuste de cuentas. Según varios testimonios, las hermanas, Amelia y Ángeles, habían caído en una estafa amorosa que había fundido sus ahorros. Según contaba Amelia con sus vecinos en el pueblo, hacía alrededor de siete años había conocido a un militar estadounidense destinado en Afganistán por internet y su novio necesitaba dinero para cobrar una herencia. Ángeles también cayó en la misma trampa con otro supuesto amor virtual. Durante estos años, las hermanas hicieron decenas de transferencias e incluso llegaron a vender un piso que tenían en Madrid capital, pero sus ahorros se acabaron. Pepe, el hermano mayor, de 79 años, tenía una discapacidad psíquica y no era consciente de lo que sucedía.

El nombre de DHFC estuvo encima de la mesa de los investigadores desde el primer segundo, tanto, que ese mismo día el juez autorizó el rastreo de los teléfonos a su nombre para saber a qué antenas había estado conectadas y poder así situarle en el escenario del Crimen o bien descartarlo. Los investigadores también solicitaron esta misma medida para los móviles de las dos hermanas y el tráfico y las conexiones de las antenas de Morata de Tajuña en las últimas semanas.

En los antecedentes del detenido constantes dos agresiones previas a los tres hermanos. La primera, el 10 de enero de 2023, cuando fue detenido por propinar “un bofetón” a Ángeles, la mayor de las dos hermanas. Al lugar acudió la policía municipal, pero la familia Gutiérrez Ayuso decidió no denunciar. Un mes y medio después, el 24 de febrero de ese mismo año, el hombre fue detenido por un segundo ataque a esa misma hermana, esta vez de mayor gravedad, porque le propinó un martillazo. El juzgado de primera instancia número 3 de Arganda del Rey abrió diligencias y decidió su ingreso en prisión provisional. En septiembre, llegó a una conformidad con sus víctimas por la que fue condenada a dos años de prisión por lesiones y se le impuso una orden de alejamiento de dos años de Ángeles.

Para seguir cumpliendo con las exigencias económicas de sus supuestos novios virtuales, las mujeres habrían comenzado a pedir dinero prestado. Son numerosos los testimonios de vecinos y allegados que cuentan que les solicitaron cantidades por encima de los 5.000 euros con el pretexto de hacer trámites para el cobro de la supuesta herencia. Cada vez que alguien se negaba o trataba de anunciarles de que habían caído en una estafa, las hermanas se cerraban en banda. Debido a que su círculo se cerró cada vez más, la posibilidad de que cobre más fuerza es que Amelia hubiera comenzado a pedir dinero a prestamistas que le cobraban elevados intereses.

Las tres víctimas de Morata de Tajuña.
Las tres víctimas de Morata de Tajuña.

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Según el testimonio de los vecinos, el verano pasado la policía local tuvo que acudir al domicilio de los tres hermanos para una discusión en la vivienda. Cuando llegaron, Amelia estaba herida por los martillazos de un hombre que reclamaba el pago de una deuda de 60.000 euros. Ese hombre, el ahora detenido, había estado un tiempo alojado en la casa de los hermanos. Durante los meses en los que estuvo instalado en la casa, no se relacionó mucho con los vecinos y Amelia solo contaba que era un hombre que tenía un locutorio en Arganda del Rey y que le había alquilado una habitación. El hombre fue detenido y estuvo un tiempo en prisión. Tras ese altercado, los hermanos cambiaron la cerradura de la casa. La Guardia Civil encontró en la inspección ocular del domicilio una pistola de fogueo que podría haber comprado a Amelia por motivos de seguridad.

Las conocidas como estafas amorosas son delitos en los que un individuo hace creer a alguien, normalmente mujeres mayores y solas, que tienen una relación amorosa y que necesitan dinero por cualquier motivo: una operación quirúrgica, el cobro de una herencia, los trámites para poder. viajar a encontrarse con ellas… Los delincuentes siempre pescan a sus víctimas en las redes sociales y son capaces de mantener el engaño durante meses o años, como en este caso, hasta vaciar las cuentas de sus presas. Muchas veces, lo que hay detrás de estas estafas son redes internacionales muy difíciles de rastrear y de detener.

En las redes sociales de las dos hermanas, se pueden leer varios mensajes típicos de estas redes de estafadores, en las que adulan a sus víctimas y empiezan a ganarse su confianza. En un intercambio de mensajes públicos en la cuenta de Facebook de Ángeles, una de las víctimas de Morata de Tajuña, se ve como la mujer le da su número de móvil, algo que las fuerzas y cuerpos de seguridad alertan de que no hay que hacer nunca. Amelia y Ángeles llegaron a compartir las fotos de sus supuestos novios en sus cuentas de Facebook, pero estas imágenes corresponden a la de un militar y un político obtenidas de internet que nada tienen que ver con las hermanas de Morata de Tajuña.

Los cuerpos fueron hallados por la policía municipal de Morata de Tajuña este jueves, después de que varios vecinos alertaron al alcalde de que llevaban alrededor de un mes sin verlos. En un principio, los residentes en las casas cercanas pensaron que se habían ido de viaje por las fiestas navideñas, pero al ver durante tanto tiempo las persianas bajadas y no tener noticias de ellas, comenzaron a preocuparse. En cuatro días, la policía obtuvo orden judicial para acceder a la vivienda y encontraron los cadáveres, apilados y parcialmente calcinados en el recibidor de la casa.

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