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La jueza que instruye la investigacion judicial sobre la muerte de Esther López en Traspinedo (Valladolid) en enero de 2022 ha dejado en libertad provisional sin fianza al acusado del sucesor, Óscar S. La magistrada ha ordenado medidas como la retirada del pasaporte, la prohibición de salir de España y la obligación de firmar en un cuartel de la Guardia Civil todos los lunes. La Fiscalía pedía prisión con fianza y las acusaciones particulares reclamaban prisión sin fianza. Este viernes 15 de diciembre ha declarado de nuevo ante la magistrada el que fuera amigo de la fallecida, sobre quien se encuentran los focos de la Guardia Civil tras unas pesquisas basadas en las geolocalizaciones de su teléfono móvil y el de la fallecida. El hombre ha pasado en libertad estos casi dos años desde los hechos, durante los cuales ha proclamado su inocencia alegando que ella se bajó su coche aquella noche del 13 de enero y que no la volvió a ver. En cambio, los investigadores afirman que ambos llegaron juntos a casa de él y muy cerca se produjo el atropello con resultado mortal, tras el cual Óscar S. escondió el cuerpo en el lugar donde se encontró tres semanas después.

El implicado ha declarado durante aproximadamente una hora en los juzgados vallisoletanos. Allí ha respondido a las preguntas de la Fiscalía, la jueza y su abogada, pero no a la defensa de la familia de López. La investigación se ha ido prorrogando y el plazo vence a mediados de enero, pero la jueza puede consultar a las partes si quieren ampliar los plazos para evaluar las pruebas o presentar otros argumentos. El individuo, de 40 años, ha responsabilizado a la Guardia Civil de los daños en su vehículo, pruebas que apuntan a su culpa en los hechos según los investigadores y ha mantenido su inocencia.

Varias decenas de amigos, familiares y allegados de López, que tenían 35 años en esos momentos, se han concentrado ante los juzgados de instrucción de Valladolid donde se han celebrado las declaraciones del caso durante estos meses y se ha escuchado al acusado cuando ha comparado. Tanto en esas ocasiones como en la actual, un nutrido grupo clamaba por “Justicia para Esther” y exigía una condena firme para el acusado, según la Guardia Civil. La Unidad Central Operativa (UCO), área de élite del cuerpo, presentó hace unas semanas un informe extremadamente detallado sobre los movimientos de la pareja de amigos durante la noche analizada. Para ellos, no cabe duda de que el acusado es el responsable del fallecimiento y explican que probablemente la atropellara tras una discusión y que ellamurió porque el acusado la dejó a la intemperie, con siete grados bajo cero. Horas después, y tras intentar esconder sus desplazamientos poniendo su móvil en modo avión o dejándolo en su casa de Valladolid, habría depositado el cuerpo en la cuneta donde se encontró tres semanas después. La magistrada ha recibido esta misma semana otro análisis del Equipo de reconstrucción de accidentes de tráfico (ERAT) reconstruyendo la secuencia investigada, empleando para ello un vehículo similar al del sospechoso y aplicando frenadas, giros o posicionamientos láser para aproximar al máximo la acción respecto a lo presuntamente sucedido. Este departamento de la Guardia Civil ha llegado a conclusiones parecidas a las descritas por la UCO a cuenta del atropello voluntario considerado que se atribuye a Óscar.

Quien fuera amigo de la víctima se encuentra en la diana tanto para la Guardia Civil como para los familiares de la fallecida. Guillermo Ruiz, abogado de la hermana de López, de nombre Inés y presentado como acusación particular, solicitaba antes de la sesión “un cambio en la situación personal” del individuo, en libertad durante los casi dos años transcurridos desde los hechos. El letrado ha ensalzado a los investigadores y el “informe magnífico, detallado y extenso”, con casi 1.000 páginas en el caso de la UCO más el vídeo de la ERAT. El representante legal ha aludido a una actitud “impertérrita” del sujeto.

“No sé cómo pretenden darle la vuelta con tantos indicios”, ha expresado Ruiz, crítico con que en anteriores comparaciones judiciales el sospechoso no aclarara las cuestiones mollares como dónde estuvo aquella noche y su recorrido, descubierto por la geolocalización de su teléfono y del de López. Inés López se ha mostrado “agotada” y confía en que el “informe demoledor” acarree “medidas sobre esta persona”.

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Las pesquisas recayeron sobre él una vez descubrieron grietas entre sus pretextos y lo recabado tanto por otros testigos como por los rastros y señales tecnológicas. Un amigo de Esther y de Óscar, que pasó con ellos aquella noche de enero, desmintió al hombre cuando este trató de protegerse diciendo que la mujer se enfadó porque quería seguir de fiesta y que al negarselo se apeó del coche. El acusado sostuvo ante la jueza en declaraciones previas y en sus citas con la Guardia Civil que él se marchó a su casa tras bajarse ella y que solo supo de la desaparición al día siguiente. En cambio, su colega permaneció que López nunca mostró especial interés en más jarana y que él mismo dio por hecho que ellos dos iban a pasar juntos la noche. Las palabras de este amigo desmontaron la línea argumental de Óscar. Esta tesis perdió más fuerza tras las sucesivas pruebas telefónicas, resultantes de estudiar las conexiones de los teléfonos móviles. Estas confirmaron que a diversas horas de la madrugada, siempre después de que presuntamente el hombre y la mujer se hubieran separado, ambos estuvieron juntos en las proximidades de la casa del acusado.

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