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La Generalitat destinará 283,9 millones de euros al Plan Valenciano para la Salud Mental y las Adicciones en los próximos cuatro años. De momento, los presupuestos autonómicos de 2024 recogen los primeros 40,9 millones, una cifra que se incrementará anualmente en las distintas partidas hasta alcanzar los 90,9 proyectados para 2027.
Una inversión histórica con la que el Gobierno de PP y Vox quiere poner coto a los «terribles» indicadores que arroja la Comunidad Valenciana en esta materia: tiene la mayor prevalencia de trastornos mentales –cuatro de cada diez valencianos mayores de 14 años están en riesgo– y es la segunda región con la tasa más elevada de casos atendidos en Atención Primaria por ideación suicida o intentos autolíticos. Sin embargo, es uno de los tres territorios con menos recursos y con importantes desigualdades entre departamentos de salud.
De ahí surge la «conjura» entre profesionales y políticos a la que el presidente de la Generalitat, Carlos Mazón, ha hecho referencia este lunes durante la presentación del plan «urgente», dirigido por el psiquiatra Bartolomé Pérez Gálvez, tras visitar el Hospital Padre Jofré de Valencia. Al acto han ayudado a los consellers de Sanidad, Educación y Bienestar Social, que trabajarán conjuntamente en su implantación.
«No podemos admitir que estamos en el vagón de cola», ha lamentado Mazón, al tiempo que ha aseverado que se trata de abordar la salud mental «desde la normalidad y no desde la anomalía o el estigma», con «decisiones basadas en evidencias» científicas» y con «detección, tratamiento y recursos» que estén «bien gestionados». En ese sentido, ha puesto el foco en que el presupuesto para este año está «aprobado, no prometido».
Pérez Gálvez ha señalado que el documento recoge los planteamientos que la comunidad médica ya trasladó al anterior Ejecutivo de Ximo Puig y se erige como «una salida para solventar el problema gravísimo que tenemos» en la que «todos estamos obligados a participar».
Un plan «realista» en cuanto a los recursos disponibles, que prioriza la prevención, con especial atención a la infancia y la adolescencia, la igualdad frente a otras patologías para desestigmatizarla y la equidad entre zonas geográficas.
Los centros escolares, pieza clave
Entre las 80 acciones propuestas, el director de la Oficina autonómica de Salud Mental ha anunciado el incremento de la plantilla de psicólogos en la red pública; el apoyo a la Atención Primaria; la creación de unidades de detección precoz en los centros escolares, con un canal online de información para que los padres puedan advertir problemas; así como programas de atención a mayores, menores tutelados, embarazadas con enfermedad mental, y reclusos o personas que se reinsertan tras un trastorno adictivo.
La depresión será uno de los factores que se incluirán en la cartilla de salud infantil y en el seguimiento del embarazo. Asimismo, se incorporará la realidad virtual y la neuroestimulación en las consultas, al tiempo que se pondrán en marcha iniciativas de prevención y educación socioemocional entre los 6 y los 16 años. No en vano, la Comunidad Valenciana es la primera región en consumo de tranquilizantessegunda en cannabis y tercera en uso compulsivo de internet en adolescentes.
Precisamente, en cuanto a la infancia y la adolescencia, se incluye la puesta en marcha de 23 hospitales de día; la creación de 40 nuevas camas de hospitalización breve, y 30 de media estancia; aviones específicos para TDAH y TEA; así como 22 nuevas unidades de prevención indicadas para jóvenes con consumos problemáticos de sustancias y adicciones conductuales.
Respecto al trastorno mental grave, se proyectan 20 nuevos hospitales de día para adultos; un programa específico para el trastorno límite de la personalidad; ocho unidades de primeros episodios psicóticos; o un incremento del 10% en el número actual de camas en Psiquiatría y del 25% en media estancia. Todo ello con el objetivo de «humanizar» las estancias hospitalarias y generar un modelo asistencial de «puertas abiertas».
Del mismo modo, el plan contempla un incremento de las plazas acreditadas para formar un especialista en este ámbito y programas dirigidos a profesionales de Atención Primaria, el profesorado y profesionales que tratan adicciones. También incorpora la figura de los «pacientes expertos», que han vivido experiencias similares y pueden servir de apoyo a los enfermos. En paralelo, se promueven ayudas como la deducción en el IRPF de los gastos en salud mental al 30%.
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