El bilbaíno Pablo Berger ha ganado este sábado el premio a mejor película europea de animación gracias a su Sueños de robots. El cuarto largometraje del cineasta español es un canto a la amistad ya la ciudad de Nueva York a través de la relación entre un perro y su mascota, un robot, en un drama sentimental sin palabras, pero que bulle de sonidos y ruidos. En el escenario, Berger pidió al público que asistiera a la 36ª ceremonia de los galardones, desarrollada en Berlín, sede de la Academia europea de Cine, que repitiera que “la animación no es un género” (como ya dijo en los Oscar Guillermo del Toro), aseguró que no iba a parar hasta que la industria tratara a los animadores “como iguales” y alentó, tras pedir que le acompañara en el escenario su productora, Sandra Tapia, a otros cineastas a “explorar las posibilidades sin fin de la animación”. Finalmente, le dedicó el galardón a “la creativa y vibrante industria del cine de animación española”. Es un estupendo final para una semana. en la que sueños de robots, primero, ha llegado a las salas comerciales, y después, se supone que la Academia de Hollywood la incluía junto a Dispararon al pianista, de Fernando Trueba y Javier Mariscal, y guerras de unicornios, de Alberto Vázquez, entre los 30 títulos que podrán entrar en su categoría en los Oscar: la primera criba, la que dejará carrera en 15 filmes, se hará pública el próximo 21 de diciembre.
Hubo media hora en la que brilló el cine español. Entre los premios considerados técnicos, anunciados hace ya unos días, La sociedad de la nieve, de J.A. Bayona, obtuvo los de mejor maquillaje y peluquería, para Ana López-Puigcerver, Belén López-Puigcerver, David Martí y Montse Ribé, y el de mejores efectos visuales, para Félix Bergés y Laura Pedro (ambos equipos también están en la carrera de los Oscar) . Y en esa franja Isabel Coixet (Sant Adrià de Besòs, 63 años) recibió uno de los tres galardones de honor, el denominado Logro Europeo en el Cine Mundial. Los otros dos galardones de honor fueron para la actriz británica Vanessa Redgrave (que lo agradeció en un vídeo grabado, al no poder viajar), en el apartado homenaje a una carrera, y el legendario cineasta húngaro Béla Tarr Fue homenajeado con el trofeo honorífico de la presidencia y del consejo de la Academia, creado para esta ocasión.
Coixet, presentación por Laia Costa, la protagonista de su un amor, y después de un vídeo que repasaba su prolífica carrera, la mayor parte en inglés, agradeció el premio y rememoró: “Cuando algo procede de un lugar muy fuerte de tu corazón, hay alguien a quien le gustará y se conectará con lo que haces”. Muy pronto en su carrera, descubrió que “detrás de la cámara no hay fronteras, pasaportes, banderas o límites”. “Me gustaría que el mundo fuera así”, dijo. También le declaró su amor a Agnieszka Holanda y, como cierre, bromeó sobre la silueta alargada de la estatuilla: “Alguien, no yo, ha dicho que parece un juguete sexual, pero la Academia podría ponerle el año que viene unas pilas y así darle una utilidad”.

En el resto de la ceremonia, aburrida, larga y desoladora en su tono, no hubo color: la francesa Anatomía de una caída, de la francesa Justine Triet, obtuvo todos los premios a los que competía: mejor película, dirección, guion (de Triet y Arthur Harari), montaje (anunciado días antes) y actriz protagonista, Para Sandra Huller. La intérprete alemana es claramente la intérprete del año, gracias a sus papeles, en este drama judicial, como viuda acusada de asesinar a su marido y como esposa del comandante de Auschwitz en La zona de interés, de Jonathan Glazer, película por la que también competía en esta categoría. Con el premio en la mano, Hüller señaló que la estatuilla es una mujer, y pidió un momento de silencio para implorar e “imaginar la paz” en los duros momentos que vive todo el mundo.

La exuberante calidad del cine europeo de esta temporada ha quedado ensombrecida por el arrase de la última Palma de Oro del festival de Cannes, que curiosamente no es la candidata de su país a los Oscar, decisión muy discutible que realizó un comité. No hubo premios para borde verde, de Agnieszka Holanda; Yo, capitán, de Matteo Garrón; ni Hojas caídas, de Aki Kaurismäki, a la que hace unas semanas la crítica internacional, a través de su asociación Fipresci, reconoció como el mejor título de 2023. La mencionada La zona de interés logró el de mejor sonido y la italiana la quimera el de mejor diseño de producción. De la sombra de Anatomía de una caída solo puso salir la danesa La tierra prometida, gracias a sus premios a mejor actor, para su estrella Mads Mikkelsen (que, coincidencias de la noche, trabajó con Berger en el primer largo del español, Torremolinos, 73), un mejor diseño de vestuario y una mejor fotografía.
En el resto del palmarés, destaca el premio al mejor documental, para Hermandad de sauna de humo, de Anna Sugerencias; descubrimiento europeo del año, para la británica Cómo tener sexo, de Molly Manning Walker, y el premio de la juventud, para la también británica Scrapper, de Charlotte Reagan. La Academia cuenta con 4.600 miembros de 52 países, una lista en la que se incluyen Israel y Palestina.
Toda la cultura que va contigo te espera aquí.
babelia
Las novedades literarias analizadas por los mejores críticos en nuestro boletín semanal