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La ayuda humanitaria deja de entrar en Gaza con su población en riesgo inminente de morir de hambre, según la ONU

La directora en España de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, Raquel Martí, ha confirmado esta mañana que desde hoy se detiene la entrada de ayuda humanitaria en Gaza —que ya era mínima— por el paso de Rafah, que conecta la Franja con Egipto. “Debido al corte de comunicaciones por falta de combustible, la UNRWA no podrá gestionar ni coordinar los convoyes de ayuda humanitaria a partir del 17 de noviembre. Por tanto, deja de entrar ayuda humanitaria en Gaza”, ha escrito Martí en un tuit.

Sus palabras llegan después de que Thomas White, el director de esta agencia de la ONU, avisase ayer de que hoy se iba a detener la entrada de ayuda humanitaria por falta de combustible. “La red de comunicaciones en Gaza está cayendo porque no hay combustible. Esto hace imposible gestionar o coordinar los convoyes de ayuda humanitaria”, escribió White

La UNRWA, que apoya a más de 800.000 desplazados en la Franja de Gaza asediada por Israel, ya había advertido que muchos de sus servicios están cerrados, incluyendo docenas de pozos, dos plantas potabilizadoras y estaciones de bombeo de aguas residuales. Durante semanas, la ONU ha pedido el acceso de combustible, que el miércoles fue transportado a Gaza por primera vez desde el comienzo de la guerra de Israel contra Hamás. Ese combustible —24.000 litros (6.340 galones) de gasóleo para los camiones de distribución de ayuda de la ONU— no es ni de lejos lo que los gazatíes necesitan para sobrevivir, según Naciones Unidas. Israel rechaza las importaciones de combustible, alegando que Hamás podría utilizarlo con multas militares.

El anuncio de la ONU se produce cuando la población de Gaza, con solo un 10% de los alimentos necesarios ingresando a la Franja desde el comienzo del conflicto, “se enfrenta a la posibilidad inmediata de morir de hambre”, según dijo el jueves el Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas. “Los suministros de alimentos y agua son prácticamente inexistentes. Con el invierno acercándose, los refugios inseguros y hacinados, los civiles se enfrentan a la posibilidad inmediata de morir de hambre”, explicó la directora ejecutiva del PMA, Cindy McCain.

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